Seminario de Filosofía Penal

Bienvenida

El divorcio entre la reflexión propia de la filosofía del derecho y las actividades teóricas y prácticas de los juristas es un hecho tan notorio como notable. El presente proyecto parte de una convicción contraria: que la filosofía del derecho no sólo es el ámbito propicio para las especulaciones más abstractas o críticas acerca del derecho, sino también la disciplina que provee los instrumentos conceptuales más fundamentales para cualquier análisis específicamente jurídico, ya sea puramente dogmático o con finalidades prácticas, como el propio de los operadores jurídicos (abogados, jueces y otros funcionarios).

Para decirlo sin rodeos: el adecuado planteamiento, comprensión y solución de todo problema jurídico complejo o significativo descansa, en última instancia, en una reflexión filosófica. Es más, aun las tareas cotidianas y (al menos, aparentemente) más sencillas que aquejan a los juristas se tornan más precisas, eficientes e inteligibles, cuando están guiadas por el análisis filosófico. 
La filosofía penal es esta reflexión fundamental acerca del derecho penal, es decir, tanto acerca del fenómeno penal (dimensión ontológica), de la ciencia jurídico-penal (dimensión epistemológica), como de la justificación político-moral de las normas penales (dimensión axiología). 

Filosofía Penal

La filosofía penal se interesa así, en primer lugar, en tanto ontología penal, por la naturaleza y estructura del sistema jurídico-penal, por su diferencia específica con relación a otras ramas del derecho positivo y otras formas de regulación social, esto es por la naturaleza del delito y de la pena, y del procedimiento penal, de sus valores subyacentes, así como de los fenómenos que constituyen su causa, principio o razón de ser. En este tópico cobra especial relevancia el estudio de la estructura y función intrínseca de las normas penales, así como de la determinación de los principios rectores del sistema jurídico penal y procesal penal.

En segundo lugar, como epistemología penal, a la filosofía penal atañe el estudio de la definición y el uso de los conceptos penales, y de la función y status de las teorías jurídico-penales, incluso de los conceptos y teorías criminológicos (es decir, de los saberes empíricos acerca del delito y de la pena, como la sociología, la psicología y antropología criminales, o la penología). Un aspecto medular de este campo de investigación es la determinación de la naturaleza epistemológica de la ciencia jurídico-penal con relación a los otros saberes penales y, de manera más específica, de la relación semántica y teórica entre los conceptos dogmáticos y las normas penales.

En la medida en que la ciencia jurídico-penal refina, reconstruye o directamente crea conceptos empleados por las normas penales, se da una relación estrecha entre ontología y epistemología penales. Por citar sólo un ejemplo a título ilustrativo: la ontología penal se interesa por las normas penales en tanto constituyen un cierto tipo específico de la regulación de conducta y, en tal sentido, le compete elucidar qué es una acción y en qué consiste su regulación penal; en el marco de dicha tarea parece sin embargo pertinente la reflexión meta-teórica acerca de los análisis y elaboraciones teóricas propias de la ciencia jurídico-penal sobre tales cuestiones. En una y otra dimensión, por lo demás, la filosofía penal tiene por ambición realizar un examen crítico, vale decir, atender las relaciones ocultas pero que juegan un rol predominante en la determinación del derecho penal y de la constitución y desarrollo de los saberes penales. 

Por fin, la filosofía penal se interroga acerca de los fundamentos político-morales de la incriminación de conductas y de la punición, al igual que de los diferentes sistemas de procedimiento penal. Las teorías de la pena y el problema de la justificación de las garantías penales y procesales penales constituyen un capítulo fundamental en esta materia.

 

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